EL DR. JEKILL Y EL SR. HYDE

El que haya leído esta obra clásica de la literatura británica, concordará conmigo en que el travestismo es a veces un tanto parecido al fondo de ésta historia. Para aquellos que no lo han hecho, se los recomiendo ampliamente, ya que pasarán un muy agradable rato en la lectura de ésta obra de suspenso y psique humana.

Para no aburrirlos y no ahondar demasiado en la trama, les diré que un prestigiado médico londinense, el Dr. Jekill, descubre una pócima y la ingiere, ocasionando en su cuerpo una transformación dolorosa e inmediata, la cual lo convierte en un ser diferente, pero con una personalidad opuesta a la que posee originalmente. Como el Dr. Jekill es un ser humano virtuoso, caritativo y correcto; su otra personalidad la denominó Sr. Hyde; el cual es en sus palabras: “la personificación del mal en el mas puro de sus estados”.

He notado un surgimiento muy apresurado de “perfiles” en redes sociales; grupos de travestis y transexuales por doquier, “negocios” de travestismo abiertos al vapor sin la mínima observación de ciertas reglas no escritas en cuanto a comportamiento y límites en la oferta de servicios que ofrecen.

Si bien es buena la oferta amplia de algún producto o servicio, considero que en un asunto tan delicado como el manejo de las emociones humanas es algo complejo y un asunto de suma responsabilidad. En Blush hemos puesto reglas muy claras e inflexibles en cuanto a lo que se puede o no hacer dentro de nuestras instalaciones. Prácticamente a diario recibíamos personas “de primera vez”, o por lo menos eso nos dicen; la mayoría de los casos son reales, ya que llegan en un estado de nerviosismo exacervado que hay que calmarlos previo al servicio que van a tomar, sea de transformación o fotografía.

Generalmente se tranquilizan y una vez cambiados, procedemos a maquillarlos. Al final, los acompañamos al espejo de cuerpo completo. ¡SHOCK! Invariablemente sigue un lapso de contemplación y reflexión. Una larga comunión con su psique frente a la imagen que les devuelve la sencilla superficie reflejante. Miedo, llanto, sentimentalismo, alegría, euforia, bienestar… todo al mismo tiempo.

Dado que el travestismo posee un origen fisiológico en el hipotálamo cerebral, podemos asumir que es en ese momento cuando se liberan endorfinas. ¿Sabes qué hacen en tu organismo? Las endorfinas (del griego “ενδο” significando “dentro” (endogeno, en griego: ενδογενής, “proveniente de dentro”) y morfina, de Morfeo, en griego: Μορφέας, el dios de los sueños en la mitología griega, por lo tanto ‘endo(genous) (mo)rphine’) son péptidos opioides endógenos que funcionan como neurotransmisores. Son producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo en vertebrados durante el ejercicio, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o el consumo de chocolate, por ejemplo, el enamoramiento y el orgasmo, y son similares a los opiáceos en su efecto analgésico y de sensación de bienestar.

Pues bien, posterior a la primera experiencia, bastantes personas regresan y se transforman de nuevo en Blush. Con nosotros el travestismo se vive como es: cambio de prendas y maquillaje como culminación de la experiencia. Cabe mencionar en éste momento, una situación del Dr. Jekill: al sentir bienestar y excitación por la parte “obscura” de su psique, lo repite con tanta frecuencia, que llega un momento en el que se le sale de control y ya no puede detener al Sr. Hyde que lleva dentro y termina muy mal. Lo mismo hemos llegado a observar que sucede con cierta frecuencia a algunos de nuestros clientes.

 

Comienzan por maquillarse sea en Blush o en cualquier otro lugar. Hasta en una estética cualquiera; después acuden con frecuencia a transformarse; luego adquieren una membresía y comienzan a comprar y comprar ropa, pelucas, zapatos, maquillaje y un cúmulo de artículos para su “otro yo” –su Mr. Hyde-. Generalmente el asunto para ahí y no le hacen daño a nadie; de hecho lo considero como una catarsis a la vida cotidiana, un elíxir de endorfinas generadas de manera natural que nos proporcionan reiterados momentos de felicidad, superior al promedio al que podemos aspirar diariamente. En resumidas cuentas, el travestismo nos proporciona mas momentos de felicidad que si no nos atreviéramos a vivir ésta experiencia con frecuencia.

Pero también hay algunas personas –y lo preocupante es que no pocas- que son seducidos como el Dr. Jekill, por una parte obscura del travestismo y desean mas, sin importar ya su vida y relaciones con sus seres queridos llegando a tomar grandes riesgos con su cuerpo y su vida profesional. Es así como de vivir el travestismo como parte de su vida, lo hacen uno de los ejes troncales de la misma.

 

Los “síntomas” son diversos pero muy comunes:

 

  • Necesidad de “confesarlo” con su pareja. No conozco mas que un caso –con sus reservas- que haya tenido éxito. Recuerda que tu esposa o novia te seleccionó porque desea un hombre a su lado, no una mujer y mientras la humanidad no evolucione y particularmente la sociedad latinoamericana unos cientos de años mas, éste tema será muy escabroso de tratar en pareja.

 

  • Desean probar algo nuevo, al fin que “de hombre soy hetero y de tv soy mujer y quiero experimentar con otra tv o un hombre”. Me van a disculpar pero después de todo éste léxico elevado y correcto, lo único que surge de mi mente ante tal estupidez es una prosaica expresión: “NO MAMES”. Si eres gay eres gay y no hay nada malo en ello, si eres bisexual pues también es correcto pero no te engañes con estupideces como esa.

 

  • Comienzan a pensar en inyectarse substancias para cambiar su características físicas. Hecho tonto si no se termina una relación heterosexual y si no se consulta profesionales en varias materias.

 

  • “Viven” en “Facebook” o cualquier otra red social con miles de contactos travestis, transexuales y demás, y están presentas a mañana tarde y noche, descuidando su actividad o dedicando valioso tiempo de la familia, a su “otro yo”.

Por último solo una recomendación: vive tu travestismo como una experiencia privada, placentera y feliz, por ningún motivo vayas a compartirlo con tu pareja, ya que por mas que te apoye, su relación, aparte de basarse en el amor que se profesan, continuará bajo la sombra de la decepción. El travestirse no tiene nada de malo, pero nuestros cerebros una vez autoaceptada la nueva situación –nuestro gusto por las prendas femeninas-, al parecer evolucionan por lo menos psíquicamente a un nivel en el que podemos vivir perfectamente con ello e incluso disfrutarlo. Asumo que es un nivel evolutivo superior al promedio, eso no lo sé pero así lo percibo.

No dejes que el travestismo sea uno de los motivos principales de tu vida, sólo un aparte de ella. No dejes que Mr. Hyde controle al Dr. Jekill.

Gracias por tu atención.

Lorena Meritano

Blush Style

6 comments

  1. karlapaola castro

    Excelente reportaje Lorena ,me aclaraste ciertas dudas que tenia respecto al travestismo y respecto a compartir hacia tu esposa o pareja el lado oculto de| mi vida . Y estoy de acuerdo a tus sugerencias.
    Me gustaria saber donde estan ubicados para acceder a sus servicios. gracias

    1. blush001 Post author

      Gracias por ¨leerme” Karla. Solo transmito como experiencia lo que he visto con docenas de clientes y amigos. Lamentablemente cerramos en 2016. En 2018 daremos el servicio esporádicamente. Aviso por este medio y las redes. Saludos.

      Lorena M.

  2. Gaf.c

    Tienes razón pero hay momentos que en verdad quisiera que ganará la otra personalidad (Andrea)

    1. blush001 Post author

      Esa “batalla” solo tu puedes decidirla.

  3. Daniela Capri

    Magnífico blog y concuerdo contigo en cuanto al concepto de ser travesti, y qué es algo que debe ser muy personal, privada y placentera.
    Felicitaciones por este artículo.

    1. blush001 Post author

      Gracias Daniela, ¡Saludos!

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